Este proyecto

La ansiedad se parece al otoño, en muchos sentidos.

Mi nombre y mi edad no importan. Soy uno de los millones de personas que anualmente hemos sufrido problemas relativos a la ansiedad. En mi caso, trastornos de pánico y ansiedad.

Mi experiencia con la ansiedad empezó en 2002, y su detonante fue la combinación

de un exagerado estrés laboral y de un desengaño amoroso del que me costó años recobrarme.

Un domingo cualquiera, durante la típica sobremesa en familia, me empecé a notar raro, como mareado, aunque no exactamente. Tuve una desagradable sensación que no se parecía a nada que hubiera vivido hasta entonces.

Parecía que mi mente y mi cuerpo se separaban completamente. Parecía como si me estuviera muriendo y que mi alma se quisiera marchar del mundo, mientras que mi cuerpo se quería quedar en la Tierra. Fue algo muy angustiante que todavía me emociona recordar.

La crisis duró apenas media hora. Pasado ese tiempo no le dí mucha importancia al fenómeno. Pensé que tal vez algo me había sentado mal y que pronto volvería a estar en forma.

Pero al cabo de dos semanas volvió a suceder. Esta vez, en casa de unos amigos, también, en fin de semana. Me encontraba relajado y no había comido nada que me pudiera sentar mal. Tuve que salir al balcón, en pleno invierno, a tomar el aire en mangas de camisa porque me ahogaba.

Este episodio duró más tiempo. Y no me quité el malestar de encima en toda la noche.

Días después el médico me diagnosticó un trastorno de ansiedad y me recomendó ir a un psiquiatra de confianza. Me sentí hundido y deprimido: “¿para qué necesito yo a un psiquiatra?”

Pero lo cierto es que fui y que me empezó a dar muchas razones y explicaciones técnicas sobre lo que es la ansiedad, sobre sus efectos, sus causas y, especialmente, cómo superarla.

Y así empezó todo. Durante los últimos doce años he vivido numerosos altibajos vitales y, con ellos, muchos nuevos episodios de ansiedad.

La ansiedad siempre está ahí y me acompaña, aunque no la deseo, ni es mi amiga.

No he podido expulsar completamente este mal de mi vida, pero sí he aprendido a convivir con él. Y eso me hace más fuerte.

La ansiedad vive conmigo aunque no quiera, y superarla me da una oportunidad para ser mejor y más fuerte.

No quiero que todo lo que me ha pasado a mí en estos años no sirva para nada. Mi deseo es el de ayudar.

Este blog va dirigido a aquellas personas que recientemente hayan sido diagnosticadas de trastornos de pánico y ansiedad y que, por mera inexperiencia, no sepan cómo vivir con ello.

Mis mensajes son claros: ¡SÍ SE PUEDE! y ¡SE PUEDE GANAR!

En este blog me gustaría compartir experiencias, trucos y consejos que me han servido.

Pero muy especialmente, este blog es para recibir de vosotr@s cualquier ayuda, apoyo o recomendación que me queráis hacer llegar a mí y a los demás lectores.

¡Saludos!

Sígueme en Twitter: @Contra_ansiedad

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