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El ejercicio moderado es beneficioso para la ansiedad

El ejercicio moderado es beneficioso para la ansiedad

En mi anterior post comenté los beneficios de hacer ejercicio para superar la ansiedad, según lo indicaba la psicóloga Noemí Guillamón, de la Clínica de Ansiedad.

Dejé para hoy algunos trucos y claves para hacer un ejercicio que resulte agradable y a la vez beneficioso.

No soy persona experta, pero me he documentado un poco. Y tras consultar diversas fuentes de información, puedo concluir (y recomendar) que:

La cantidad, frecuencia y tipo de ejercicio para cada persona depende del estado de forma de cada persona.

No obstante, hay unos consejos que funciona para todo el mundo. Son:

  • Que el ejercicio sea regular. Es preferible hacer un poco, todos los días, que machacarse un solo día de la semana.
  • Que el ejercicio sea variado, y que combine ejercicios aeróbicos (andar, correr, nadar, ir en bici) y anaeróbico (pesas, flexiones, etc.), con una mayor abundancia de los primeros.
  • Que el ejercicio aeróbico, dicen los estudios, es más beneficioso para los ataques de ansiedad que el anaeróbico.
  • Que el ejercicio sea agradable y placentero, del gusto de quien lo practica. Se trata de pasarlo bien para tener deseo de seguir practicando.

Una propuesta razonable de ejercicio físico, para quien, como yo, no sea muy deportista (amas de casa, personas un poco mayores, personas con obesidad, etc.), puede ser ésta:

  • Practicar ejercicio tres veces a la semana, de forma moderada.
  • Hacerlo de veinte a treinta minutos cada día.
  • Si se puede nadar, fantástico. Si se puede correr o ir en bici, fantástico. Si se puede ir a un gimnasio y realizar unas rutinas determinadas, fantástico.
  • Si no se puede hacer nada de eso, simplemente se puede andar un poco rápidamente. La marcha nórdica, o “urban walking” es, en este caso, mi ejercicio favorito. Es barato, agradable y limpio. Un día os hablaré de él.
  • Si queréis hacer algo todavía más simple, por ejemplo, podéis salir a la calle, con un calzado cómodo y dar cinco vueltas andando a la manzana de vuestro bloque de pisos y subir las escaleras a pie.
  • Si sentimos agorafobia (fobia al aire libre), podemos ir con más cuidado, evitar salir por nuestro barrio, para no tener que dar explicaciones a los vecinos, o incluso andar por el pasillo de casa.
  • …O podemos bajarnos del autobús una parada antes y andar el último tramo hasta casa.

Y, como siempre, si se padece algún problema físico o si se tiene alguna duda, no dejar de ir a ver al médico.

Una última cosa. Vanessa Rodríguez, del blog “Vivir sin ansiedad” parece que es una persona competente y bien documentada y recomienda una serie de cosas que también me gustaría compartir aquí, con su permiso.

Dice que es muy recomendable elegir deportes que impliquen mucha concentración en el “aquí” y el “ahora”, es decir, deportes que nos obliguen a poner toda la atención en lo que hacemos. Ella lo dice porque si se trata de deportes que nos dejen “pensar”, podemos terminar por no poner todo el esfuerzo necesario o bien porque se nos “vaya la cabeza” hacia cosas no tan saludables. Como la propia angustia, por ejemplo.

Así que si podemos jugar al fútbol, o practicar deportes de equipo, mejor que mejor. Si no es el caso, entonces lo que yo recomiendo es ir acompañados de alguien que nos de conversación y que nos impida caer en malos pensamientos u obsesiones.

Un saludo y mucha suerte.

PD: en pleno mes de febrero, abrígate si sales a hacer deporte.

 

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