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Jogging

Hacer ejercicio nos ayuda a superar las crisis de ansiedad

No soy una persona especialmente deportista y la práctica del ejercicio es algo que sólo he hecho de forma irregular a lo largo de los años. Me resulta difícil, porque soy una persona perezosa por naturaleza.

Sin embargo reconozco que en las épocas en las que practico algo de ejercicio, percibo una serie de beneficios que me ayudan a combatir la ansiedad.

Me he informado un poco acerca de si hacer ejercicio es bueno o no para combatir los ataques de ansiedad. Y todo parece indicar que sí lo es.

En un post de la Clínica de Ansiedad, la psicóloga Noemí Guillamón nos recuerda que el ejercicio físico tiene muchos beneficios para el cuerpo: es saludable para el sistema coronario (corazón, arterias, circulación), el metabolismo en general y el sistema endocrino. Y también que hacer deporte nos ayuda con la diabetes, la osteoporosis, la hipertensión, el asma y ayuda a reducir la probabilidad de padecer algunos tipos de cáncer. Todo esto ha sido largamente estudiado y demostrado científicamente por todo el mundo.

También dice la psicóloga que el ejercicio ayuda a mejorar el estado de ánimo y la sensación de bienestar, y que se han observado efectos antidepresivos y ansiolíticos en la práctica deportiva entre pacientes con niveles de depresión leves y moderados, o bien entre personas que sufren una cierta ansiedad en un momento puntual.

A nosotros nos interesan los efectos del ejercicio sobre las personas que sufren ataques de ansiedad y transtornos de pánico. Estas personas sufren una serie de síntomas de los que ya hemos hablado en este blog, tales como taquicardia, hiperventilación, sudoración, etc.

Estas personas, dice la psicóloga, “tienden a interpretar de forma errónea y catastrófica las sensaciones relacionadas con la ansiedad” y, por eso, muchas veces no quieren exponerse a sufrir una nueva crisis de ansiedad realizando conductas que requieran esfuerzo físico, tales como el deporte.

“Nada más lejos de la verdad”, dice la psicóloga. Las estadísticas dicen que el riesgo de que un enfermo de ansiedad sufra una crisis mientras está realizando ejercicio es insignificante.

Los estudios realizados indican que los pacientes con transtorno de ansiedad pueden practicar ejercicio físico con muy poco riesgo de tener una crisis de ansiedad

Es más, los estudios destacan que el ejercicio físico tiene un efecto terapéutico.

Realizar ejercicio mejora la sensación de fortaleza, seguridad y autocontrol sobre uno mismo y sobre el medio, dice la psicóloga Guillamón. Y también ayuda a mejorar la autoestima, y de conocer y establecer relaciones con otras personas, lo cual puede redundar en un mayor refuerzo o apoyo para superar la ansiedad.

Además, con ejercicio físico mejoramos el sistema inmunológico, eliminamos sustancias nocivas, mejoramos la calidad de los glóbulos blancos y reducimos el riesgo de sufrir otras enfermedades.

“Como norma general, se puede concluir que cualquier tipo de actividad física, por pequeña y corta que sea, resulta beneficiosa para nuestra salud”, dice Noemí Guillamón.

En mi próximo post escribiré algunas recomendaciones interesantes que he encontrado sobre qué tipo de ejercicio es mejor y cómo desarrollarlo.

Un abrazo.

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