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Hacer partícipes a los hijos de nuestros síntomas nos ayuda a combatir la ansiedad

Hacer partícipes a los hijos de nuestros síntomas nos ayuda a combatir la ansiedad

En el anterior post hablábamos de lo importantísimo que es saber transmitir a nuestra pareja la situación en la que nos encontramos cuando sufrimos de transtorno de ansiedad.

Dijimos que nuestra pareja puede ser una gran ayuda para superar la ansiedad, si cuenta con la información adecuada, si nos comprende e, incluso, si participa de nuestro tratamiento, por ejemplo, acompañándonos al médico o interesándose por lo que el especialista nos recomienda en cada momento.

Por otra parte, si nuestra pareja no conoce o no entiende nuestras sensaciones, podemos generarle un grave malestar, pues es común que el carácter de la persona que sufre transtornos de ansiedad se deprima y que eso no ayude precisamente a la convivencia.

Pues bien, hoy quería hacer tan solo una puntualización al respecto de la ayuda que podemos encontrar en la familia.

Si tenemos hijos y hemos sido diagnosticados de transtornos de ansiedad, debemos entender que tenemos ante nosotros una inmejorable oportunidad para hacerle saber a nuestros hijos que les necesitamos.

Los niños y las niñas, por muy revoltosos que sean, también son conscientes de cuándo papá o mamá están enfermos, y, si se les hace partícipes de la situación, se hacen muy responsables y desean ayudar.

Es posible que mientras nos encontremos enfermos, o bajo tratamiento, no tengamos ganas de muchas actividades, ni de jugar con ellos, ni de expresarles nuestra emotividad ni cuánto les queremos. Los niños lo notarán enseguida, incluso antes que el enfermo.

Sin embargo, si contamos con la ayuda de la pareja, o de un hermanito mayor, etcétera, que haga entender que la ansiedad es algo transitorio, que se puede curar, y que lo único que requiere es paciencia y tranquilidad, todo el proceso se hace más sencillo.

Creo que puede ser de ayuda entender a la familia como una oportunidad de salir del atolladero, más que como parte del problema. Pero, para mayor seguridad, será muy bueno que cuando hables con el médico, el psicólogo o el psiquiatra, le expliques tus sensaciones y también el entorno familiar en el que te mueves. Ellos sabrán ayudarte a sacar el mejor partido de lo que tienes.

Salud y mucho ánimo.

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