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La medicación es algo que debemos tomarnos muy en serio y siempre bajo consejo médico

La medicación es algo que debemos tomarnos muy en serio y siempre bajo consejo médico

En el anterior post empecé a hablar de los tratamientos farmacológicos que se emplean para curar los ataques de ansiedad. Avancé que, en su día, los profesionales que me trataron me explicaron que existían, fundamentalmente, dos tipos de medicamentos para la ansiedad.

Como ya avancé, los medicamentos para la ansiedad sirven para “regular” y hacer que se equilibre el sistema químico de los neurotransmisores cerebrales, es decir, para corregir cualquier desequilibrio en el modo en el que las neuronas del cerebro se conectan entre sí.

Normalmente se utilizan dos tipos de medicamentos para la ansiedad, que tienen efectos ligeramente distintos sobre esa química cerebral. Son los ansiolíticos y los antidepresivos.

Los ansiolíticos sirven casi como tranquilizantes, y funcionan muy rápidamente. Cuando tenemos un ataque de ansiedad, tomar un ansiolítico puede ayudarnos a reestablecer la calma en breves minutos, porque neutralizan directamente los síntomas de ansiedad que ya vimos tiempo atrás.

Entre estos medicamentos encontramos productos tales como Alprazolam, Loracepam, Diacepam, Cloracepam y otros. SIEMPRE DEBEN TOMARSE POR PRESCRIPCIÓN MÉDICA, y nunca de forma discrecional por el enfermo. Esto es muy importante.

Estos medicamentos tienen unos efectos secundarios muy concretos, tales como la pérdida de atención y concentración, la pérdida transitoria de memoria o la somnolencia. Por ello no es deseable que, si tomamos ansiolíticos, realicemos algún trabajo que pueda requerir atención máxima como, por ejemplo, conducir.

De hecho, en algunos países y regiones ya se está pensando en prohibir conducir a quienes toman estas medicaciones.

Estos medicamentos son los que a mí me recetaron como el “tratamiento suave”. La “suavidad” se debe a que todos estos efectos negativos son pasajeros, transitorios, y que generalmente solo duran mientras se está tomando la medicación.

Sin embargo, estas medicinas, si se toman durante un tiempo muy prolongado, pueden dejar de ser efectivas (el cuerpo las tolera mejor y se inmuniza a ellos) y llegar a generar adicción. Y esto es peligroso.

Más adelante hablaremos del problema de la adicción. Afortunadamente yo no lo he tenido pero son muchas personas las que sí, según dicen las noticias.

Por otro lado, tenemos los antidepresivos, cuyo nombre genérico es bien difícil: Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina. Son sin duda los mejores y más eficaces para quitar la ansiedad y curarse.

Se ha estudiado que la sustancia “serotonina” sirve para inhibir reacciones y sensaciones tales como la ira, la agresión, el apetito, la sexualidad, y otras que forman parte de nuestro modo de sentirnos como seres humanos. También la ansiedad.

Una medicación antidepresiva es aquella que ayuda a nuestro cerebro a generar serotonina y, en consecuencia, a inhibir y limitar los efectos de los atauqes de ansiedad.

Productos tales como la fluoxetina, paroxetina, fluvoxamina y otras sirven para quitar la ansiedad. Y con la ventaja de que tienen muchos menos efectos colaterales, o bien, son más llevaderos. Se ha dicho que se gana peso, que se sufre somnolencia y disfunción sexual. Y no crean dependencia.

Los efectos que a mí me tuvieron más preocupado fueron, solo los primeros días, las náuseas y los dolores de cabeza. Por ello mis médicos me los recetaron gradualmente: al principio dosis bajas y luego dosis más elevadas.

Cierto es que tuve que acudir un par de veces a hablar con el médico, para poder reducir la dosis todavía más, al principio, porque sufría mareos y me sentía con mucho malestar.

Y es que estas medicinas no empiezan a tener efecto hasta las tres primeras semanas de tratamiento. Pero a la larga estos mareos desaparecieron, y también la ansiedad. Así pues, recordando que estas medicinas sólo pueden ser empleadas si un médico o profesional nos las ha recetado, dejo aquí la explicación de hoy.

Mucho ánimo y, si estás tomando ansiolíticos o antidepresivos, sé paciente y haz caso al doctor.

¡Suerte!

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