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El temor generalizado es uno de los síntomas de ansiedad más incapacitantes

Los síntomas de ansiedad se pueden manifestar en tres ámbitos

En los últimos posts de este blog hemos hablado de tres categorías de síntomas de ansiedad que han sido identificados por la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés.

Estas categorías son: los síntomas cognitivos-subjetivos, los síntomas fisiológicos y los síntomas observables a nivel motor.

En este post de hoy vamos a integrar la relación completa de esos síntomas en un único cuadro, para facilitar la lectura.

En caso de observar que sufres diversos de esos síntomas, y tienes la sospecha de que has sufrido o vas a sufrir un ataque de ansiedad, mi recomendación es clara: intenta rebajar tu carga de trabajo, tu carga emocional, tu carga física y trata de ir a ver al médico.

Los síntomas son estos:

Síntomas de ansiedad

Síntomas cognitivos-subjetivos Síntomas fisiológicos Síntomas del sistema motor
Estar preocupado Empezar a sudar, sin razón evidente para ello Evitar las situaciones temidas, como en el caso de las fobias, aunque no se deben confundir con la prudencia o la cobardía.
Sentirse atemorizado Sufrir tensión muscular Desplegar compulsivamente una serie de comportamientos tales como fumar, comer o beber en exceso
Sentirse inseguro Empezar a tener palpitaciones y taquicardias en el corazón Sufrir de lo que se denomina una “intranquilidad motora” incontrolable, con movimientos repetitivos tales como rascarse, tocarse, etc
Sentirse con dificultades para tomar decisiones Tener temblores, sin venir a cuento Deambular de un lado para otro sin una finalidad concreta
Tener miedo Tener molestias en el estómago y el aparato gástrico Tartamudear, cuando se quiere decir algo
Tener pensamientos negativos sobre uno mismo y sobre nuestra actuación ante los demás Tener ganas de devolver Tener ganas de llorar, sin venir a cuento
Sentir miedo a quedar en evidencia ante los demás Tener sequedad de boca Quedarse paralizado (petrificado) en un momento imprevisto
Tener miedo a perder el control de la situación Sufrir dificultades respiratorias (“me falta el aire”)
Tener dificultades para razonar, pensar, concentrarse y para hacer cualquier actividad de tipo intelectual, como por ejemplo estudiar, memorizar o leer un buen libro. Tener dolores de cabeza
Sufrir de mareo y de náuseas
Empezar a tiritar, aunque no haga frío.

Mucha suerte, y mucho ánimo.

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